Comentario al libro: La Eclesiología en una Iglesia creíble. Aportes críticos de la teología de Juan Luís Segundo
Autor: Diego Pereira Ríos
Editorial: Quero Saber
Año: 2024
Por: Marcelo Barros
Este es uno de los últimos libros del joven, prolífico y prometedor filósofo y teólogo uruguayo Diego Pereira Ríos que al día de hoy tiene publicado once (11) libros. Es su tesis de maestría en Teología Latinoamericana realizada en la Universidad Centroamericana de El Salvador (UCA). Aviso de inmediato a quienes lean estas líneas que no teman que, por tratarse de la transcripción de una tesis académica, este libro tenga un lenguaje restringido a los estudios universitarios y un contenido que solo interese a quienes buscan un estudio erudito. Fiel al autor que Diego estudia en su obra, Juan Luis Segundo, el estilo es ligero y siempre dialogante. El contenido no solo interesa a quienes pertenecen al círculo eclesiástico y al mundo cristiano. Este libro dialoga con toda persona que vive la búsqueda espiritual del Amor Divino y quiere insertarse en la construcción de un mundo nuevo.
Prólogo e intención de la obra
El libro se compone de un esclarecedor prólogo que debemos a Afonso Murad, querido hermano marista, doctor en Teología e incansable constructor de una Eco-teología latinoamericana. La introducción del propio autor deja claro desde el principio que el libro es «un intento de rescatar el pensamiento y las aportaciones de uno de los más grandes teólogos latinoamericanos del siglo XX, como fue Juan Luis Segundo».
Creo que toda la comunidad teológica, ecuménica, latinoamericana y caribeña, así como la de otros continentes, recibe con gratitud el original regalo que supone este libro. Es una relectura de la teología libre y liberadora de Juan Luis Segundo. Diego cita en la bibliografía textos que van desde 1962, cuando Segundo dio conferencias a un grupo de estudiantes católicos en París sobre el futuro del cristianismo en América Latina (p. 190), hasta 1993, cuando el gran teólogo publica: “¿Qué mundo? ¿Qué hombre? ¿Qué Dios?”4.
Como Segundo se proponía una exégesis de la Biblia, de la fe, de la Iglesia y del mundo que vinculase permanentemente el pasado y el presente, o como dice Carlos Mesters: texto, contexto y pretexto, la obra de Juan Luis Segundo evolucionó permanentemente. Tuve la suerte de conocerlo en la década de 1960, cuando yo aún no había cumplido los treinta años y él ya era un teólogo admirado por todos nosotros, la comunidad de quienes buscamos permanentemente aprender teología.
Sin embargo, cuando lo volví a encontrar en una reunión de la Asociación Ecuménica de Teólogos y Teólogas del Tercer Mundo a finales de los años ochenta, era el mismo, pero al mismo tiempo profundamente diferente. Afirmo esto para decir que la obra de Diego Pereira Ríos es, por ello, mucho más admirable. Acompaña la evolución personal e intelectual del gran teólogo uruguayo. Revisa su obra con la distancia de más de 30 años y logra no confundir los escritos de la primera etapa, que ya eran geniales y originales, con los escritos de la madurez de Segundo, siempre en diálogo crítico con las diversas teologías de la liberación que iban surgiendo a lo largo de ese tiempo (teologías de la ciudad, como la de Comblin, teologías ecuménicas como la de Julio de Santa Ana, uruguayo como él, teologías de la revelación, como la del gallego Andrés Torres Queiruga y la de otros y otras). Diego ni siquiera tuvo que recorrer esos meandros y curvas del camino para lograr el objetivo de su libro, que es precisamente ofrecer aportaciones críticas y limitarse más estrictamente al plano de la eclesiología.
Iglesia: mayoría o minoría
En el primer capítulo, aborda la contribución original y fundacional de Juan Luis Segundo a la Teología de la Liberación, que en su época aún no había asumido la gran diversidad que generó lo que yo denomino «teologías de la liberación», como son la teología negra, indígena, feminista, ecoteología, teología queer y otras.
En los cuatro capítulos siguientes del libro, Diego nos ayuda a profundizar en una cuestión teológica que, en mi opinión, Segundo es el autor que mejor aborda este tema: ¿Iglesia, mayoría o minoría?5 Más de 50 años después, este tema sigue sin profundizarse y, sin duda, esto tiene consecuencias desastrosas para la comprensión de la Iglesia y su misión.
Diego consigue explicar en pocas páginas la vocación de la Iglesia de ser minoría y, al mismo tiempo, como pedía Roger Schutz, fundador y primer prior de la Comunidad Ecuménica de Taizé: «ser un espacio de comunión para toda la humanidad». Esto sin volver al modelo de cristiandad colonial y sin necesidad de ser una Iglesia de masas.
En el griego de los evangelios, hay dos palabras para traducir el término pueblo: Ochlos es multitud, masa; Laos es el término para lo que el Concilio Vaticano II llamó «pueblo de Dios», que es más amplio que la Iglesia, pero en el que se sitúa la Iglesia, y no en el concepto y la comprensión de masa.
Misión, eclesiocentrismo y sinodalidad
Los capítulos cuarto y quinto están dedicados más a la misión (la Iglesia como signo del reino y la misión de la Iglesia en el mundo). Me parece importante subrayar cómo, a partir de la teología de Segundo, Diego aclara la diferencia entre función (o quizás tareas, de donde proviene el término «tarefeiro») y la misión propiamente dicha. Todavía se confunden mucho ambos términos.
Es evidente que, más de 30 años después de que Segundo escribiera su eclesiología, hoy consideramos importante aclarar que, a lo largo de la historia y hasta hoy, no pocos ministros y comunidades de las más diversas Iglesias cristianas siguen marcados por cierta arrogancia espiritual al afirmar que Jesús fundó la Iglesia.
Como Jesús es Hijo de Dios y, en sí mismo, Divino, el cristianismo se considera la única religión del mundo fundada por Dios mismo. Por el contrario, el papa Francisco ha intentado dar testimonio de que Dios es el Dios de la vida y no de esta o aquella religión. Sin embargo, en el Nuevo Testamento, la carta de Santiago ya afirmaba: «La religión pura y sin mancha delante de Dios Padre es esta: asistir a los huérfanos y a las viudas en sus necesidades y mantenerse libre de las corrupciones del mundo» (St 1, 27).
Sobre el eclesiocentrismo ya contenido en la afirmación de que la Iglesia es santa porque fue fundada por Jesucristo y, a menudo, quien dice esto ya da por sentado que se refiere a la Iglesia católica, ya en su momento, en la Constitución sobre la Iglesia, el Concilio Vaticano II tuvo mucho cuidado en cambiar la posición exclusivista. Hasta entonces, la Iglesia católica se definía como la única fundada por Cristo (es sintomático que no se afirme el Jesús histórico). El texto del Concilio afirma que esta Iglesia, que habría sido fundada por Cristo, subsiste en la Iglesia católica, pero que las otras Iglesias conservan de ella (de la Iglesia original de Cristo) elementos importantes (LG, n. 8).
Fue el comienzo de un largo camino que solo se puede recorrer cuando se renuncia a los particularismos teológicos, a las posturas exclusivistas e incluso a lo que, en las relaciones interreligiosas, se ha denominado inclusivismo. Todas estas posiciones teológicas y espirituales mantienen algo de etnocéntrico y menos abierto a todo lo que es humano.
A partir de la experiencia de los primeros siglos y de la realidad actual, el papa Francisco afirmaba: «La sinodalidad es la forma normal de ser de la Iglesia». La experiencia de semi fracaso de los sínodos que él ha celebrado proviene del hecho de que aún no se ha descubierto un círculo cuadrado. Aún no ha quedado suficientemente claro que la sinodalidad acepta y convive bien con los ministerios, esenciales en su diversidad, pero no con la jerarquía, todavía entendida y vivida en el día a día como un poder sagrado.
Quizás la relectura de la teología de Juan Luis Segundo, en este libro de Diego, nos ayude a seguir profundizando en los temas que él plantea, pero que siguen abiertos. Tras leer este libro, quedé fascinado y con ganas de más. Con este sentimiento, le propongo a Diego que nos ayude a profundizar en la teología de Juan Luis Segundo en su contenido ecuménico.
Ecuménico en el sentido propio, pero también ecuménico por su diálogo permanente con la humanidad contemporánea, marcada por la modernidad y la cultura urbana, diálogo con autores que van desde Nicolau Berdiaeff y Theillard de Chardin hasta Jean Paul Sartre, Marx y Freud. Cada vez siento más la necesidad e incluso la urgencia que Juan Luis Segundo formuló en 1975 con su libro “Liberación de la Teología”.
En este campo, aún queda un largo camino por recorrer. Como esto nunca ocurrirá desde la academia, o solo desde encuentros teológicos, es bueno y urgente que tengamos el valor de retomar la palabra que, en la II Conferencia General del Episcopado Latinoamericano, propusieron los obispos católicos: «Que se presente cada vez más nítidamente en América Latina el rostro de una Iglesia auténticamente pobre, misionera y pascual, desligada de todo poder temporal y valientemente comprometida en la liberación de toda la humanidad y de todo ser humano en su integridad, es decir, en todas las dimensiones de la vida» (Medellín, 5, 15 a).
Para adquirir el libro: Instituto Quero Saber
Referencias
- Marcelo Barros es teólogo y escritor, asesor de comunidades eclesiales de base y de movimientos populares como el MST (Movimiento de Trabajadores Sin Tierra). Es autor de 67 libros, el más reciente de los cuales es “Do encanto da teia ao encontro do mais humano”. Cinema para ajudar o mundo a recuperar sua alma. São Paulo: Editora Recriar, 2025.
- El último se titula “La filosofía existencial de Gabriel Marcel” (Ed. Quero Saber, agosto 2025).
- Ríos, Diego Pereira. La eclesiología en una Iglesia creíble. Aportes críticos de la teología de Juan Luis Segundo. Toledo: Quero Saber, 2024, p. 15.
- Segundo, Juan Luís. ¿Qué mundo? ¿Qué hombre? ¿Qué Dios? Santander: Editorial Sal Terrae, 1993.
- El estudio más citado de Juan Luís Segundo sobre el tema es Masas y Minorías en la dialéctica divina de la liberación. Buenos Aires: Editorial La Aurora, 1973.
